lunes, 10 de enero de 2011

La felicidad lleva grabada su nombré.

Ninguna relación humana contempla la posibilidad de que uno se halle en posesión de otro. En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos puedo encontrar por sí solas.

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